Quien compra algo caro no lo hace en la primera visita: pide información, compara, duda y vuelve. Por el camino se pierden clientes en los huecos: la respuesta que tarda dos días, el presupuesto que nadie sigue, la persona que dijo "ahora no" y a la que nadie volvió a escribir.
La automatización de marketing cubre esos huecos sin que nadie tenga que estar pendiente, y deja las conversaciones para cuando ya valen la pena.
