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Lead scoring: cómo cualificar leads cuando vendes tú

Marcel Garcia

El lead scoring es un sistema que puntúa cada contacto según lo bien que encaja con lo que vendes y lo cerca que está de comprar, para saber a quién dedicar tu tiempo primero. Un lead cualificado encaja, puede pagarlo y viene de quien decide. Si vendes tú, no hacen falta puntos: bastan tres preguntas y una regla.

Si vendes algo caro y la venta la haces tú, cada hora de tu agenda vale dinero: cada llamada con alguien que no puede comprar es una hora que no dedicas a quien sí. Los manuales de lead scoring dan por hecho un equipo de marketing, otro de ventas y comerciales que cualifican y agendan. Esta guía no: está escrita para un negocio donde quien cualifica, quien vende y quien decide suelen ser la misma persona.

La firma Marcel Garcia, fundador de HAKI. El formulario que verás es el nuestro, el que decide hoy quién llega a nuestra agenda. Si tienes un equipo de comerciales y buscas cómo configurar la puntuación en tu CRM, su documentación te servirá más que esta guía.

Qué es el lead scoring y cómo funciona un modelo de puntos

El lead scoring (puntuación de leads) da a cada contacto una nota hecha con dos tipos de señal. Las de perfil dicen si encaja: el cargo, el sector, el tamaño de la empresa. Las de comportamiento dicen lo cerca que está de comprar: visitar la página de precios, abrir los emails, descargar una guía, volver a la web. Las que descartan restan: un estudiante, un competidor, alguien de fuera de la zona que atiendes. Cuando la suma supera un umbral, el contacto pasa a ventas.

Un ejemplo inventado, con números redondos: director general, 20 puntos; un sector que atiendes, 15; visita a la página de precios, 10; cada email abierto, 2; estudiante, menos 50. A partir de 50, alguien de ventas llama. Los pesos buenos no se ponen a ojo: salen de comparar los leads que acabaron comprando con los que no. Por eso un modelo de puntos necesita cientos de leads y bastantes ventas cerradas antes de decir algo útil.

Qué es un lead cualificado

Un lead es un contacto que ha levantado la mano: ha rellenado un formulario, te ha escrito o te ha llamado. Está cualificado (en Latinoamérica dicen calificado) cuando cumple tres condiciones a la vez: lo que necesita encaja con lo que vendes, puede pagarlo y quien te escribe es quien decide, solo o con sus socios. Si falla una, no es un lead cualificado, por mucho interés que muestre. Cualificar un lead es comprobar esas tres cosas antes de dedicarle una hora.

En los manuales verás dos siglas. Un MQL (marketing qualified lead) es un contacto que marketing da por interesado, sobre todo por lo que ha hecho: descargar una guía, abrir emails, volver a la web. Un SQL (sales qualified lead) es uno que ventas ha validado y que merece una conversación comercial. La distinción sirve cuando hay dos equipos y hay que decidir cuándo pasa un contacto de uno a otro. Con una o dos personas vendiendo, los dos son la misma bandeja de entrada, y la única pregunta real es esta: ¿merece una llamada o un email?

El método BANT cuando vendes tú

El método de cualificación clásico es BANT: Budget (presupuesto), Authority (quién decide), Need (necesidad) y Timeline (plazo). La necesidad y quién decide sirven tal cual; el plazo sale solo en la conversación. El presupuesto, en una venta cara, sirve poco: "¿cuál es tu presupuesto?" suele devolver una cifra inventada o una pensada para bajarte el precio. Funciona mejor preguntar algo que el comprador sabe sin calcular y que apunta a lo mismo, su capacidad de pago. Si vendes a empresas, cuánto factura de media por cliente: quien cobra 5.000 euros por cliente entiende lo que cuesta conseguir uno. Si vendes a particulares, el tamaño de su proyecto.

Nuestro formulario es BANT adaptado. El encaje, la N de necesidad, lo cuenta "¿Qué vendes?", que lee una persona. La autoridad es "¿Quién decide la inversión en marketing?". El presupuesto lo sustituye "¿Qué factura de media un cliente contigo?". Y el plazo queda para la llamada.

El lead scoring de los manuales y el de un negocio donde vendes tú

Los manuales escriben para equipos con SDR (comerciales que buscan y cualifican leads y agendan llamadas para quien cierra la venta). Si vendes tú, estás en la columna de la derecha.

Un equipo con comerciales dedicadosUna o dos personas vendiendo
Qué se puntúaAperturas de email, descargas, visitas a la página de precios, cargo y sectorLo que el propio contacto responde: qué necesita, de qué tamaño es su negocio o su proyecto, quién decide
De dónde salen los datosUna plataforma que registra cada clicEl formulario y tu CRM
HerramientaUn CRM con puntuación automática, como HubSpot o SalesforceUn formulario, una regla y el CRM que ya tienes
El umbralUna cifra de puntos, por ejemplo 50, que alguien recalibraSí o no: cumple las condiciones o no las cumple
Qué pasa al cruzarloLo coge un comercial y llamaSe abre tu agenda, con quien decide al otro lado
Qué pasa con el restoNurturing hasta que sume puntosUna respuesta por email: nadie se queda sin contestar
Cuándo se revisaCuando alguien recalibra los pesosCada mes, contra las ventas reales
Desde cuántos leads funcionaHace falta volumen e histórico para que los pesos signifiquen algoDesde el primero

Cómo lo hacemos en HAKI: tres preguntas y una regla

Además de los datos de contacto y un mensaje libre, nuestro formulario hace tres preguntas. Una decide adónde va cada solicitud; las otras dos las lee una persona. Es un ejemplo real, no una plantilla: es el mismo formulario que tienes al final de esta página.

"¿Qué vendes?"

Texto libre, con ejemplos para orientar: implantes dentales, consultoría, software para asesorías, reformas integrales. No entra en la regla automática: lo lee una persona, porque dice más sobre si encajamos que cualquier casilla.

"¿Qué factura de media un cliente contigo?"

Cuatro opciones: menos de 1.000 €, entre 1.000 y 5.000 €, entre 5.000 y 25.000 € y más de 25.000 €. Es lo que vale un cliente para ti, y dice si vendes por valor y si hay margen para reinvertir en captación. Por debajo de 1.000 €, la agenda no se abre.

"¿Quién decide la inversión en marketing?"

Tres opciones: yo, yo con mis socios u otra persona. No cierra la agenda: en una empresa mediana o grande, quien rellena el formulario rara vez es quien firma, y eso no la hace peor cliente. Nos dice a quién habrá que convencer y cómo preparar la llamada.

La regla

Si facturas de media 1.000 € o más por cliente, el formulario te lleva a la agenda para elegir día y hora de una discovery call de 30 minutos con Marcel, con tus tres respuestas ya rellenadas. Si no, ves un mensaje de gracias en la misma página y recibes una respuesta por email. La agenda no está abierta a todo el mundo, y ese es el punto.

Todo llega al CRM

Cada solicitud entra en el CRM con su veredicto, cualificada o no, y con su origen: la página por la que llegó y el canal. Así se puede comprobar si la regla acierta: cuántos de los que abrieron la agenda acabaron siendo clientes, y si alguno de los que se quedaron fuera acabó comprando igualmente. Es growth marketing aplicado a la puerta de entrada: una regla, medida contra las ventas.

Cómo cualificar leads en seis pasos

Ninguno necesita una herramienta que no tengas ya.

1. Mira tus últimos 20 clientes y tus últimos 20 "no"

Qué tenían en común los que compraron: cuánto les facturaste, quién decidió, cómo llegaron. Y por qué no compraron los otros. Si no tienes veinte de cada, usa los que tengas: el patrón suele verse antes.

2. Elige dos condiciones que descartan, no diez que suman

Los modelos de puntos suman por cada señal de interés. A ti te ahorra más la parte que resta: lo que, si falta, hace imposible la venta. Un ticket demasiado bajo, alguien que no decide, un servicio que no ofreces.

3. Conviértelas en preguntas que se contestan de memoria

Opciones cerradas y por tramos, no cifras abiertas: un tramo se elige sin calcular y deja menos margen para adornar la respuesta. Unos ejemplos: una empresa de reformas integrales puede preguntar los metros de la vivienda; un software para asesorías, cuántos clientes lleva el despacho; una consultoría, cuántas personas tiene el equipo de quien escribe.

4. Decide qué pasa a cada lado

Quien cumple, a tu agenda, con sus respuestas ya puestas para no preguntar dos veces. Quien no, a una respuesta por email: una guía, el nombre de alguien que encaje mejor o un "ahora no" educado.

5. Lleva el veredicto al CRM y revísalo cada mes

Cada lead con su sí o su no y su origen. Una vez al mes, compáralo con las ventas: si clientes buenos se quedan fuera, la regla es demasiado dura; si la agenda se llena de llamadas inútiles, demasiado blanda. Es la primera pieza de una automatización de marketing que funcione: sin ella, automatizas el seguimiento de gente que nunca iba a comprar.

6. Pasa a puntos cuando una persona ya no dé abasto

El scoring por puntos tiene sentido cuando llegan más solicitudes cualificadas de las que una persona puede atender y tienes suficientes ventas cerradas para saber qué comportamiento predice una compra. Antes, es complejidad sin datos que la sostengan.

Los errores que hacen que el lead scoring mienta

Puntuar el interés en vez de la capacidad de compra

Un email abierto no paga ninguna factura. Un contacto puede leerse toda tu web y no tener ni el dinero ni la firma.

Demasiadas preguntas

Cada pregunta que no cambia la decisión es un motivo para cerrar la pestaña. Para decidir si hay llamada bastan tres; el contexto cabe en un campo libre y el resto se pregunta en la llamada.

Filtrar sin contestar

El "no" de hoy recomienda a alguien mañana, o vuelve en un año con otro negocio y otro ticket. Un filtro que deja a la gente sin respuesta te ahorra una llamada y te cuesta una reputación.

No contrastarlo nunca con las ventas

Sin comparar el veredicto con quién acabó comprando, el scoring es una opinión con decimales. Y cada llamada que no debía existir sube tu coste de adquisición de cliente.

Copiar el modelo de una empresa de software de 200 personas

Sus pesos salen de miles de leads y de un equipo que los recalibra. Los tuyos saldrían de veinte. Un modelo así, con tu volumen, solo da precisión aparente.

Decirle a Google Ads que cualquier formulario es una conversión

Con puja automática, Google optimiza hacia lo que le dices que es una conversión. Si es cualquier formulario, busca a quien rellena formularios. Si es la cita con quien encaja, y mejor aún la venta importada desde tu CRM, busca a quien se parece a quien compra.

Un growth partner cobra en parte por clientes nuevos: por eso filtra

Cobra una base más una parte variable ligada a los clientes nuevos, así que el modelo solo funciona con las dos condiciones de nuestro formulario: un cliente que vale 1.000 euros o más, porque por debajo la parte variable no paga el trabajo, y alguien que decide. Qué es, qué cuesta y cuándo conviene.

Qué es un growth partner

Una opinión, firmada

El lead scoring por puntos resuelve el problema de los equipos que tienen más leads que horas. Casi ningún negocio que vende caro con una o dos personas está ahí: recibe menos solicitudes de las que querría y aun así tiene la agenda llena de llamadas que nunca debieron existir. No le falta un modelo de cien puntos, le falta una puerta con criterio. A la nuestra le puse tres preguntas y una regla. Lo difícil no es escribirlas: es aceptar que tu agenda no es para todo el que quiere hablar contigo.

Marcel Garcia, fundador de HAKI. Growth partner de negocios que venden por valor, desde Barcelona.

Contacta

Este es el formulario del que habla la guía. Cuéntanos qué vendes.

hello@haki.marketing

Preguntas frecuentes sobre lead scoring

Es puntuar cada contacto según lo bien que encaja con lo que vendes y lo cerca que está de comprar, para saber a quién dedicar tu tiempo primero. El que pasa el listón es un lead cualificado (en Latinoamérica, calificado): encaja, puede pagarlo y viene de quien decide.

Un MQL es un contacto que marketing da por interesado, sobre todo por lo que ha hecho (descargas, visitas, emails abiertos); un SQL es uno que ventas ha validado para una conversación comercial. La frontera importa cuando hay dos equipos. Si vendes tú, lo que cuenta es si el contacto merece una llamada o una respuesta por email.

Por temperatura, fríos, templados y calientes. Por etapa, MQL (marketing lo da por interesado) y SQL (ventas lo ha validado). Si vendes tú, solo importan dos: el que merece una llamada y el que merece un email.

En parte. Quién decide y qué necesita el cliente siguen siendo las preguntas clave, pero el presupuesto conviene sustituirlo por un dato que el comprador conoce sin calcular: a una empresa, lo que factura de media por cliente; a un particular, el tamaño de su proyecto. Obtienes una señal de su capacidad de pago sin invitarle a negociar.

Las justas para decidir si hay llamada: en nuestro caso, tres, además de los datos de contacto y un mensaje libre. Todo lo que no cambia esa decisión se pregunta después, en la conversación.

No, mientras vendan una o dos personas. Los dos ofrecen puntuación con reglas que suman o restan puntos (cargo, sector, visitas, emails abiertos) y un umbral, y calculan la nota solos; sus versiones predictivas, con IA, aprenden los pesos de tus ventas cerradas. Las dos cosas compensan con muchos leads al mes y bastante histórico de ventas. Antes, un campo "cualificado: sí o no" que rellena tu formulario hace el mismo trabajo en cualquier CRM.

Sí, la lógica es la misma: encaje, capacidad de pago y quién decide, y sirve siempre que una conversación de más te cueste dinero. Cambian las preguntas: a una empresa le preguntas cuánto factura de media por cliente y quién firma; a un particular, qué tratamiento o proyecto busca y si decide solo o en pareja.

Contestarles siempre, por email, y guardar en el CRM por qué no cualificaron. Una guía útil, el contacto de alguien que encaje mejor o un "ahora no" honesto dejan la puerta abierta para cuando cambie su negocio, o para que te recomienden. Y si muchos fallan por la misma condición, o la regla es demasiado dura o tu marketing atrae al público equivocado.

El lead scoring decide quién está listo para hablar contigo; el lead nurturing acompaña al resto, con emails y contenido, hasta que lo esté o hasta que se vea que no encaja. Uno filtra y el otro madura. Si vendes tú, primero el filtro, y después el seguimiento automático de quien encaja pero no tiene prisa: lo montamos como parte de la automatización de marketing.

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